Los Bravos

CONJUNTO

Nombre: Los Bravos

Origen: Palma de Mallorca

Período de actividad: 1965-1976; 1986-presente

Estilo musical: Rock & roll, Pop-rock, rock balada, soul blanco.

COMPONENTES

Primera formación 1965-1968  

Michael Volker Kogel, «Mike Kennedy» (Berlín25-041944): voz.

– Antonio «Tony» Martínez Salas (Madrid, 03-101944 – Colmenar Viejo19-06-1990):​ guitarra eléctrica, coros.

– Manuel «Manolo» Fernández Aparicio (Sevilla29-09-1942 – Madrid20-051968): teclados.

– Miguel Vicens Danús (El FerrolLa Coruña21-06-1943): bajo eléctrico, coros.

– Pablo Sanllehí Gómez (Barcelona, 05-11-1943): batería.

Segunda formación 1968-1969

Mike Kennedy: voz.

– Tony Martínez:​ guitarra eléctrica, coros.

Peter Solley (1968); Jesús Gluck (1969): teclados.

– Miguel Vicens: bajo, coros.

– Pablo Sanllehí: batería.

Tercera formación 1969-1971

– Bob Wright (1969); Andy Anderson (1970): voz.

– Tony Martínez:​ guitarra eléctrica, coros.

– Jesús Gluck: teclados.

– Miguel Vicens: bajo, coros.

– Pablo Sanllehí: batería.  

Cuarta formación 1972-1976

– Pedro Chaklat (1973); Henry Seuer (1974): voz.

– Tony Martínez:​ guitarra eléctrica, coros.

– Jesús Gluck: teclados.

– Miguel Vicens: bajo, coros.

– Pablo Sanllehí: batería.  

(por J.M.Moratinos)

ACTIVIDAD                                                                                                  

Junto con Miguel Ríos y su “Himno a la alegría” fueron los protagonistas del mayor éxito internacional del pop y rock español de los años ’60, gracias especialmente a su célebre “Black is black”. Su historia tiene mucho de épica y también de drama durante su corta pero exitosa existencia.   

Corría el verano de 1965. En la discoteca Haima de Mallorca (en Cala Mayor), se produce un encuentro especial entre miembros de dos conjuntos: por un lado, el guitarrista Antonio Martínez y el teclista Manuel Fernández Aparicio, de Los Sonor, madrileños; por el otro, Mike and The Runaways, banda mallorquina liderada por el vocalista alemán Michael Volker Kogel especializada en amenizar fiestas para turistas, con el bajista Miguel Vicens y el batería Pablo Sanllehí, que recién regresaban de una gira por Alemania. La conexión entre los cinco músicos es inminente e intensa, iniciando sus primeros ensayos en la misma discoteca.

Ese año viajan a Madrid y contactan con la discográfica Columbia, tras concitar la atención del ex de Los Sonor, Manolo Díaz. En principio Díaz ve en ellos una continuación de su antigua banda, manteniendo el mismo nombre. Les presenta ante el mánager y productor de Columbia Alain Milhaud; éste, tras verlos en directo, queda impresionado por la voz y el carisma escénico de Mike (con excelente acento inglés y un timbre agudo que recordaba a Gene Pitney) y les propone firmar un contrato con su sello. A pesar de las reticencias iniciales por las estrictas condiciones del contrato, el grupo firma, rescindiendo su contrato aún vigente con Philips. Por breve tiempo cambian su nombre por el de Los Nuevos Sonor, pero pronto todos coinciden en que es un proyecto distinto; buscan un nombre definitivo, y para ello organizan un concurso de ideas. Manolo Díaz, no obstante, propone el nombre de Los Bravos -palabra española internacionalmente reconocible y usada en muchas lenguas-. Todos lo aprueban de inmediato. De igual modo, su cantante, Michael Kogel, se convertirá en Mike Kennedy. Por su parte, Manolo Díaz se encargará de escribirles temas. Hasta la fecha, sus actuaciones se centran sobre todo en la discoteca Haima, donde nacieron como grupo. “Nos pagaban 5.000 pesetas por actuación”, recuerda Miguel Vicens, “pero conforme iba subiendo en las listas nuestro disco, aumentaban 500 pesetas el salario”.

A comienzos de 1966 Los Bravos lanzan su primer disco, un single encabezado por “No sé mi nombre”, con “It’s not unusual” de cara B. Milhaud muestra el acetato del disco a Tomás Martín Blanco, director de Los 40 Principales de la SER, quien dará su visto bueno para promocionar el grupo. Como resultado, su presentación oficial en el Teatro de la Zarzuela de Madrid (que por primera vez se abría a un evento pop), retransmitida por la propia cadena SER, con gran éxito.

Este primer disco será el fruto inicial de una serie de grabaciones en los estudios Decca de Londres a cargo del productor Phil Solomon y el arreglista Ivor Raymonde, habitual colaborador de Dusty Springfield entonces. En pos del éxito para sus pupilos más allá de España, Alain Milhaud deberá someterse a las duras exigencias de la Decca; los directivos de Columbia España Enrique Inurrieta y Augusto Algueró le apoyan y viajan con él a Londres. A su cargo correrá el soporte de Radio Caroline, emisora pirata desde un barco en el Canal de la Mancha que hará sonar ampliamente a Los Bravos. 

Los A&Rs británicos imponen una lista de 30 temas a grabar de sus compositores de confianza que Raymond llevará a Madrid más tarde (“Black is black” entre ellos), de los cuales se elegirán unos pocos. Manolo Díaz logrará “colar” alguno de los suyos, como “La parada del autobús” (y su versión en inglés, “Stop that girl”) y «La moto» (más su versión en inglés, «Baby believe me»). Será justo “La moto” origen de una famosa controversia: resulta que Díaz había compuesto este tema para Los Pasos, pero Alain Milhaud quiso que la versión de Los Bravos se publicara antes. El conflicto entre Milhaud e Hispavox (la discográfica de Los Pasos) quedaba servido. Finalmente, la versión de Los Pasos saldrá a continuación de la de Los Bravos, pero ya la suerte de “La moto” estaba echada del lado de Los Bravos, quienes cosechan el mayor éxito.   

Todo esto ocurrió en aquel año de 1966, que culminará con la publicación del célebre “Black is black” (con “I want a name” en la cara B -versión en inglés de “No sé mi nombre”). Descartada al principio pero incluida finalmente en las grabaciones londinenses a petición del grupo, “Black is black” (original de Tony Hayes, Michelle Grainger y Steve Wadey) fue objeto, como los otros temas, de las restricciones del sindicato de músicos británicos, que no admitía instrumentistas foráneos en sus grabaciones. Como consecuencia, sólo la voz de Mike Kennedy y los coros de Tony y Miguel se grabarán en el estudio, siendo músicos de sesión británicos el resto de la plantilla instrumental. Y aquí justo llega la especulación tan comentada sobre la intervención de Jimmy Page -luego fundador de Led Zeppelin- en la guitarra dentro de esa plantilla, si bien nunca se ha acabado de confirmar… Sea como fuere, “Black is black” se convirtió en un rotundo éxito internacional, alcanzando el nº1 en Canadá, nº2 en Gran Bretaña, nº4 en Estados Unidos; y, por supuesto, nº1 en España durante 12 semanas (6 en Los 40 Principales). El tema generó múltiples versiones en todo el mundo, siendo la más famosa la francesa de Johnny Hallyday con el título «Noir c’est noir» (nº1 en Francia durante 7 semanas).  

Antes de acabar el año 1966, Columbia lanza el primer álbum del grupo con todas las grabaciones de Londres hasta la fecha, titulado simplemente “Los Bravos”. Además de “Black is black”, el disco rebosa de intensos sonidos beat, melodías inspiradas, estribillos directos y espléndidos arreglos. Temas como “Trapped”, “Baby, baby” o “Two kinds of lovers” lo atestiguan, con letras sobre rebeldía y amor juvenil. Junto a ellos, los temas en inglés de Manolo Díaz no desmerecen en absoluto: “Make it easy for me”, “You won’t get far” o “Stop that girl”; además de “La moto” (único tema que la banda logró grabar por sí misma furtivamente en los estudios de Londres, durante un receso de los músicos británicos)… Hasta suenan ecos de sonido Motown en “She believes in me” o en “I’m cuttin’ out”.   

A comienzos de 1967 se lanza en Gran Bretaña el sencillo llamado a suceder al éxito de “Black is black”, “I don’t care”, compuesto por la dupleta de Decca Clarke/Raymonde, pero no alcanza la repercusión de su predecesor, no pasando del nº16 en Reino Unido. Mientras tanto, y aprovechando su enorme tirón comercial, Los Bravos se preparan para grabar su primera película: “Los chicos con las chicas”, dirigida por Javier Aguirre. Antes, se presentan en el XXI Festival de San Remo de ese año con la canción italiana «Uno come noi», aunque no logran clasificarse para la final. Con los temas del film, compuestos por Manolo Díaz, se publica el segundo álbum de Los Bravos, titulado igualmente “Los chicos con las chicas” y su tercer EP, encabezado por la misma canción. Destacan del álbum otros temas como “Al ponerse el sol”, “El loco soy yo” o “Sympathy”. Ambos discos alcanzarán de nuevo la cima de las listas españolas a finales de 1967.

1968. Un año crucial en la historia de Los Bravos. Ávido por mantener su estela de éxito internacional, Alain Milhaud busca urgentemente un nuevo pelotazo: el resultado es “Bring a little lovin’”, un vibrante tema que la banda australiana Easybeats les cede (hasta ese momento, una maqueta no publicada). Aunque en España se convierte en un rotundo nº1, en Estados Unidos sólo es un éxito liviano (nº51 en Billboard). Cuentan que en este relativo fracaso influyó una infausta  gira del grupo con caóticos episodios de Mike Kennedy; como en Turquía, donde cantó bajo un fuerte efecto de narcóticos, debiendo salir todos escoltados del local; o su inicial negativa a vacunarse para entrar en Estados Unidos…  

Pero justo antes la tragedia asomó en la carrera del grupo. El 29 de abril de 1968 el teclista Manolo Fernández sufre un grave accidente de coche en Mallorca cuando volvía de madrugada a Valldemossa tras celebrar con el resto del grupo la boda de su compañero Miguel Vicens en el centro de Palma. A raíz de ello, su esposa embarazada que le acompañaba muere en el acto, mientras que él sufrirá heridas leves. Inmerso en una profunda depresión por su autoinculpación por el suceso, y tras un fracasado intento de suicidio días después, finalmente se pegará un tiro de escopeta en el pecho en su casa de Madrid el día 20 de mayo, dejando antes una carta desgarradora en la que justifica su dramática decisión. De este terrible revés el grupo trata de salir adelante fichando al teclista británico Peter Solley (Chris Farlowe, The Thunderbirds, Terry Reid…). Alguien tuvo la burda idea de presentarlo en público encapuchado, dentro de un concurso para averiguar su identidad; lo que suscitó fuertes polémicas, como la de que el tipo en cuestión fuera el mismo Manolo Fernández que no habría muerto en realidad. Fue un gran error que dañó la imagen de Los Bravos en su época de máximo esplendor. Como resultado de ello, Solley abandonará pronto la banda, siendo sustituido por Jesús Gluck.  

Si bien la muerte de Manolo Fernández altera los planes para rodar la tercera película del grupo, no impide el estreno de la segunda, “¡Dame un poco de amooor…!”, de José Mª Forqué -de estridentes aires detectivescos en clave psicodélica-, y la edición de su tercer álbum, “Dame un poco de amor”, al hilo del éxito de “Bring a little lovin’”, tema estrella del LP. También por esos días verá la luz el cortometraje titulado “Los locos bravos”.

En julio de 1968 Jimi Hendrix, aún un desconocido en España, viene a actuar a Mallorca. Una semana antes llega su grupo, The Jimi Hendrix Experience; con ellos, varios músicos de la isla, entre ellos Pablo y Miguel de Los Bravos, tocan en varias jam sessions en la discoteca Haima. Todo un lujo… Pero el punto de inflexión definitivo llega a la vuelta de ese verano, cuando Mike Kennedy anuncia que abandona la banda para emprender su carrera musical en solitario.

En 1969 ve la luz el cuarto álbum de Los Bravos y último con Mike Kennedy, “Ilustrísimos Bravos”, justo antes de la marcha del berlinés. Para sustituirlo, fichan al británico Bob Wright, con quien sólo grabarán el sencillo “Individuality / Viva la vida”. Wright no se acopla bien al grupo y apenas dura seis meses; otro vocalista británico lo sustituirá, Anthony (Andy) Anderson (hermano del cantante de Yes, Jon Anderson).

En 1970 se estrenan los cortometrajes “Amor y simpatía“ y “Los Bravos cantan…“. Con Andy Anderson como voz el grupo alcanza su máxima madurez musical, evolucionando hacia el rock progresivo y el funky. Se publican varios sencillos, destacando “People talking around/ Every dog has his day“, que consigue el primer puesto en el festival Barbarella (Mallorca). El disco se posiciona alto en las listas españolas, incluso con cierto eco internacional; pero no convence a Columbia para que lance un quinto álbum del grupo. Cada vez parece echarse más en falta la carismática figura de Mike Kennedy; su ausencia llevará al grupo a un lento y gradual declive.  

A partir de 1971 Tony Martínez toma las riendas del grupo, que publica distintos sencillos. Estilísticamente se aprecia una inclinación hacia sonidos afro-latinos, por presumible influjo de grupos en alza del momento como Barrabás, Santana u Osibisa. Tras la marcha de Andy Anderson fichan al vocalista Pedro Chaklat con el que graban en 1973 el single, “Welcome to Mars / Better by you, better than me” (este segundo tema llegó a ser versionado por Judas Priest). Un año después, en 1974, toma el relevo de la voz solista Henry Seuer, con el que editan dos singles más, destacando “Ma Marimba / Down“. A pesar de la calidad y contundencia de algunos de estos temas, los cambios continuos de cantante sólo corroboran la pérdida del norte de la banda, a lo que se unen las discretas cifras de ventas de estos discos.  

Pero de pronto, en 1976 reaparece Mike Kennedy. Como “Mike Kennedy y Los Bravos” se publica el single “Never, never, never / Hey mama”. En realidad, de los originales Bravos solo están Mike y Tony (con José Romero, José Manuel Arria e Iván «El Gordo» Marcano completando la formación). La cara A del disco optó a la preselección del festival de Eurovisión de 1976, aunque sin pasar el corte (de hecho, se hizo la versión del tema en español: «Nunca, nunca, nunca»). Al final, fue sólo un leve tirón, alentado más que nada por el atractivo de reencontrar al rubio vocalista alemán al frente del conjunto de sus viejos días de gloria… Demasiado tarde. Con este disco la vinculación de la banda con Columbia llegaba a su fin.   

Hubo que esperar 10 años más, en 1986, para ver una nueva reunión, con Mike Kennedy, Tony Martínez y Miguel Vicens; de ella nació el álbum “Los Bravos Forever. Veinte años de historia”, con versiones actualizadas de sus viejos éxitos.

Junio de 1990 trae un nuevo suceso luctuoso que empaña la historia de Los Bravos y los planes de futuras reunificaciones del grupo: Tony Martínez muere en accidente de moto cuando volvía de Madrid a su estudio de Colmenar Viejo.

El nuevo siglo ha visto diversas reagrupaciones y ediciones discográficas más o menos informales de Los Bravos:

– 27 de agosto de 2000: a raíz del libro de Guzmán Alonso «Los Bravos, recuerdos de una leyenda», el grupo se reúne “entre amigos” en la terraza de la cafetería Santanyí (Mallorca), propiedad de Miguel Vicens. Casi de improviso se monta un homenaje a la banda a lo largo de su historia, en el que juntos actúan Mike Kennedy, Pablo Sanllehí, Miguel Vicens, José Romero, Robert Wright y Andy Anderson, además de Toni Obrador y Joan Bibiloni. “Algunos de ellos nunca habían tocado juntos y otros llevaban veinte años sin hacerlo», comentó el propio autor del libro, Guzmán Alonso.

– Entre 2003 y 2008, diversas reuniones de Mike con Miguel Vicens, Pablo Sanllehí, Fernando Blanco y Francisco Beltrán. En el 2004 se publica el álbum “The return of the midnight storm” (sello Zyx), que compagina temas nuevos con nuevas versiones de “Black is black”. Ese mismo año actúan en Cuba en el aniversario de Compay Segundo.
– A partir de 2010, nueva formación con Ari Seuer, Toni Díaz, Miguel Vicens y Pablo Sanllehí.

– En 2015, nueva versión de «Black is black» (como “Black is back”), con Mike Kennedy, Miguel Vicens y arreglos remozados. Nuevas actuaciones.

El 20 de noviembre de 2016, dentro de la gran gala de presentación de PMP en el teatro Rialto de Madrid, Los Bravos con Mike Kennedy (éste en no muy buen estado de forma, también sea dicho) dan fe de su glorioso pasado interpretando “La moto” y “Black is black”; con Miguel Vicens, Jesús Gluck y Toni Obrador, más Félix Arribas en la batería.   

En enero de 2018 fallece el teclista Jesús Gluck. Parecía cerrarse así ya el libro de la historia de Los Bravos para gloria del pop-rock español, cuando en el verano de 2019 surge un inesperado bombazo: Quentin Tarantino ha elegido «Bring a little lovin’» para la banda sonora -y el tráiler- de su nueva película “Once upon a time in Hollywood”. De inmediato, los miembros originales sobrevivientes del grupo se movilizan para rentabilizar el empujón, y anuncian nueva reunión: con Miguel Vicens y Pablo Sanllehí (actuales dueños de la marca Los Bravos), pero sin Mike Kennedy, que impugnará a sus ex-compañeros por intentar cobrar derechos de la canción derivados del film de Tarantino. Lo que no impide que la nueva formación (con apoyo de nuevos músicos) debute animosa en escena en enero de 2020… Y entonces llegó el covid.    

Tras su temprano éxito mundial con “Black is black” iba para grupo de leyenda. Luego, casi cincuenta años después de su disolución, tuvo el súbito reconocimiento masivo con “Bring a little lovin’»… Entre medio, una carrera demasiado errática que, aun así, no le resta a Los Bravos el mérito de haber sido la más internacional de las bandas pioneras del rock español. 

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