Karina

(por J.M.Moratinos)

Nombre: María Isabel Llaudes Santiago
Origen: Jaén
Período de actividad: 1961- hasta hoy
Estilo musical: Pop

ACTIVIDAD

Puede considerarse por derecho propio nuestra cantante pop más carismática de los años 60 y primeros 70, la chica ye-yé por excelencia de la música española. La muchacha rubia de tierna mirada, sonrisa luminosa y dulce voz mantuvo encandilada a toda una generación de nuestro país.
Mª Isabel Llaudes Santiago, su nombre real, nace en Jaén el 4 de diciembre de 1945. Es la hija menor de tres hermanos (junto con Salvador y Paco) de una familia de clase media que vive de los ingresos de una peletería regentada por su abuelo. La enfermedad de éste y posterior cierre de la tienda hace que la familia, en busca de un futuro mejor, se traslade a Madrid en 1959.

Ya en la capital, la adolescente Maribel compagina la escuela secundaria con estudios de cultura general; pero las estrecheces económicas en casa la obligan a dejar los libros para trabajar de dependienta en unos almacenes. Mientras, su madre, Trinidad (“mejor cantante que yo” según la misma Maribel), la anima a estudiar solfeo y piano. Se inicia cantando, por su afición a vocalistas de moda como Connie Francis o Brenda Lee, y prueba suerte en distintos programas radiofónicos madrileños. Consigue que la contraten como “chica Wynn’s” de un spot publicitario, para el que realiza su primera grabación, “Bikini amarillo”, dentro del sello RCA.

Es el año 1961, y con los avales precedentes, la joven Maribel se presenta al Festival de Benidorm. Se vuelve de vacío, pero no pasa inadvertida: saca un EP de 4 canciones (destacando “El amor es un festival”) y un single con “Quisiera ser” del Dúo Dinámico. Además ha captado la atención del productor televisivo Fernando García de la Vega, quien la introduce en su nuevo programa “Escala en Hi-Fi”. Es la primavera de 1962, y el programa hace furor en la TVE con su apuesta ágil e innovadora: jóvenes actores, actrices y cantantes emergentes (Luis Varela, Mª José Goyanes, Concha Cuetos, Juan Pardo, Gloria Cámara…) por primera vez en España interpretan en play-back éxitos nacionales e internacionales. Aún sigue siendo Maribel Llaudes, y como tal y al hilo del éxito del programa, rueda su primera película al año siguiente: una adaptación al cine del mismo programa y con el mismo título, dirigida por Isidro Martínez Ferry. Completan el reparto figuras de la escena como Arturo Fernández, José Rubio, María Isbert, Laly Soldevila o Cassen.

En 1963 goza ya de suficiente peso específico como para tener un mánager: será Emilio Santamaría, padre de Massiel. Con él firma ese año un contrato con Hispavox; lanza así sus dos primeros EPs, destacando el tema “Dile” (versión en español de “Tell him” de The Exciters). Poco antes, coincide un día en la sede de Hispavox con el célebre Torrebruno, quien se dirigirá gentilmente a ella en su italiano natal como “cara” (querida) y “carina”. El fortuito apelativo entusiasma al productor Enrique Martín Garea, quien la convencerá para cambiar su nombre real de Maribel Llaudes por el más comercial, a su juicio, de “Karina” (previo cambio de la “C” por “K”) y, ya como Karina, debuta en el programa de TVE “Ráfagas musicales”.

Entrado 1964 tiene su primer encuentro con Los Pekenikes; con ellos realiza algunas grabaciones de prueba, igual que con otros fichajes del sello Hispavox como Los Jaguars y con Los HH, con quienes graba “Surfside 6”.

Pero es la entrada en Hispavox de Rafael Trabuchelli lo que supondrá el inicio de su etapa dorada. No será repentino, sino mediante la continua edición de sencillos y EPs. Para entonces (1965) su hermano Paco pasa a formar parte de su grupo de managers. Poco antes se presenta ese año en el Festival de Mallorca con el popular “Me lo dijo Pérez”, quedando en segundo lugar pero cosechando un enorme éxito. Y sigue versionando éxitos de fuera, como “Poupée de cire, poupée de son” de Serge Gainsbourg (“Muñeca de cera” en español), con el que France Gall ganara el Festival de Eurovisión de ese año. Emprende una gira por México y Estados Unidos.

Ya por entonces ha iniciado una relación sentimental con Tony Luz, guitarra rítmica de Los Pekenikes. Poco a poco, las versiones de éxitos ajenos acaban siendo asumidas como temas propios de su repertorio: “El libro de magia”, “Romeo y Julieta”, “Concierto para enamorados” (adaptación del minueto del cuaderno de Anna Magdalena de Bach)… La sabia mano de Trabuchelli ya está detrás, y con él, los insignes arreglos de Waldo de los Ríos, que acabarán labrando el peculiar “sonido Torrelaguna” (por la calle madrileña donde se ubicaban los estudios de Hispavox), que repercutirá de igual modo en el éxito de nuestra cantante.

En 1967 la influencia de Los Pekenikes y su colaboración también a nivel musical con Tony Luz se plasma en “Los chicos del preu”, película de Pedro Lazaga, junto a una pléyade de nuevos artistas (entre ellos, un jovencísimo Camilo Blanes, antes de ser Camilo Sesto). Reitera su apuesta por el cine poco después con “La chica de los anuncios”, de nuevo con Lazaga.

La cúspide de la carrera de Karina arranca en el otoño de 1968 con la publicación del single “La fiesta” / “Las flechas del amor” (versión en español del tema de Albert Hammond). Ambos temas alcanzan a la par el nº1 de Los 40 Principales a principios de 1969, algo inusual, permaneciendo 8 semanas en la cima de la lista, por delante de “Ob-la-di, Ob-la-da” de Los Beatles, nada menos. El éxito anima a Tony Luz a seguir componiendo para ella. Así, a finales de 1969 se lanza el sencillo más recordado de Karina: “Regresarás” / “El baúl de los recuerdos”. La apuesta principal de Hispavox era por el primer tema (cara A del disco). Pero pronto el público se decantó por el famoso “baúl”, cuya repercusión ha acabado traspasando generaciones en nuestro país. Llegan nuevas canciones de Tony para engrosar sus discos durante 1970: “Mi diario”, “Tú y yo”… compaginados con más versiones (“Colores”). Tanto en lo afectivo como en lo musical, la pareja vive sus días más felices.

En 1970, a fin de elegir canción e intérprete para representar a España en el festival de Eurovisión de 1971, TVE crea el concurso “Pasaporte a Dublín”, dirigido por Fernando García de la Vega y Valerio Lazarov, que se emite entre septiembre y diciembre de 1970, y en el que participa la flor y nata del pop nacional del momento. Karina está entre ellos, pero la competencia es dura: Nino Bravo, Rocío Jurado, Junior, Encarnita Polo, Los Mismos, Jaime Morey, Concha Márquez Piquer… Sin embargo, hay un país detrás volcado hacia la muchacha rubia de Jaén, y por votación popular a la revista Tele-Radio, ella es finalmente la elegida. De nuevo es Tony Luz, con toques del propio Trabuchelli, quien escribe la canción para el festival: “En un mundo nuevo”. Musicalmente, la fórmula es eficaz: dos partes bien definidas, con una intro suave y un pegadizo estribillo posterior que se repite hasta acabar en una apoteosis con arreglos de banda al estilo de “La fiesta”. Con su vestido abotonado, obra del diseñador Antonio Nieto, actuó en 6º lugar. Un fallo técnico impidió que su voz se oyera durante el primer verso del tema… Sólo la representante de Mónaco, Sévérine, con “Un banc, un arbre, une rue” le privó de ganar el festival. No obstante, su segundo puesto le permite grabar el tema en francés, alemán, inglés, portugués e italiano, previo a una gira promocional por varios países europeos y latinoamericanos. En paralelo, se publica el LP “Pasaporte a Dublín” donde, además de “En un mundo nuevo”, se incluyen temas de sencillos previos como “Yo te diré”, “Tú y yo” y “Engañada”. Como colofón, al año siguiente se estrena la película “En un mundo nuevo”, dirigida por Fernando G. de la Vega y Ramón Torrado, donde se recrea a una niñera que sueña con triunfar en la música y acaba cantando en el popular festival… Sin duda, Karina está en el zénit de su carrera.
Tras su fase eurovisiva sigue sacando singles: temas foráneos (“Este mundo en que vivimos”) y otros de la casa (“En el amor”), si bien, la respuesta del público es más fría. Entretanto, se casa con Tony Luz en marzo de 1973 en Illescas (Toledo), con banquete en el emporio Olaguren que copa las portadas de la prensa rosa de la época.

A finales de 1973, y en respuesta a las bajas cifras de ventas de sus últimos discos, Hispavox opta por una apuesta ambiciosa: un álbum titulado “Lady Elizabeth”, cuyo ambicioso diseño de portada, obra del propio Tony, muestra a Karina posando con un abigarrado vestido de aire victoriano. Pero el disco, cuya cara A contiene seis espléndidos temas inéditos como “Ven, aquí siempre estaré” (obra de Tony Luz y ella misma) o la entrañable habanera “Luna blanca”, se diluye en una cara B de versiones demasiado demodés (“Oh, Carol”, “Tú serás mi baby”…). El resultado es ambiguo y el disco, un fracaso de ventas.

En 1978 su aura empieza a declinar. Graba el sencillo “Deja ya de llorar” y “Sola en mi habitación”, un nuevo fracaso comercial que hace que Hispavox no le renueve el contrato y opta por emigrar a México. Evidentemente los tiempos han cambiado en España, y los gustos de la gente también. No volverá a ser la Karina de éxito masivo de antes. Se toma un descanso.

Iniciada la década de los ’80, graba discos de rancheras en México, triunfando con “Ahora que estuviste lejos” (sello Orfeón).

En 1981 y tras reghresar a España, apuesta por el teatro, estrenando la obra “Locos por la democracia”, de Antonio D. Olano, en el Teatro Alfil de Madrid. Dentro del elenco figura quien será su segundo marido, Carlos Díaz, con el que se casa en Jaén ese mismo año. Al año siguiente nace su primera hija, Azahara.
Entonces Karina se retira de los escenarios para centrarse en los cuidados de su hija. En los siete años posteriores vuelve a ser Maribel Llaudes en su faceta más familiar.

Hasta que en 1987, tras su nueva separación matrimonial,  retoma la música

lanzando ese mismo año “Siempre en mi corazón” (álbum recopilatorio de antiguos éxitos, más cinco temas nuevos, con el sello Tuboescape).

En 1988 se casa por tercera vez, ahora con el peluquero castellonense Juan Miguel Martínez, en Tahití. De esta unión nacerá se segunda hija, Rocío, al año siguiente. Se separa en octubre de 1990, tras lo cual regresa a Jaen.

En 1989 busca estabilidad profesional y firma con Divucsa, sello catalán con el que lanza varios álbumes: “Ayer y hoy” (1989), “Auténtica” (1990 -destacando “Vive y deja vivir”, cantando con Azahara) y “Soy como soy” (1991), cuyo tema homónimo rinde homenaje a sí misma en una letra que recorre los títulos de sus mayores éxitos. Su etapa con Divucsa acaba con el álbum “Engañada” (1992).

En 1993 inexorablemente, la carrera musical de Karina se ve abocada a girar cada vez más en torno a su época dorada, más de 20 años atrás. Pero incluso así, necesita apoyarse en otros artistas. Participa en la fórmula “Mágicos 60”: una larga gira en la que se embarca junto a Micky, Tony Ronald, Jeanette y Lorenzo Santamaría, todos para recordar sus respectivos éxitos de su época coetánea. Para entonces, y aún hasta hoy, su voz mantiene la misma vitalidad y frescura de siempre; incluso cuando en 1994 un cáncer de tiroides pone en riesgo sus cuerdas vocales. Por suerte, y tras un tiempo de hospitalización, logra superar la enfermedad.

Llegan nuevas grabaciones: los álbumes “Viva el amor” (1997) y “Navidades para ti” (1998), donde sus dos hijas la acompañan en los coros. En 1999 ve la luz “Karina en México”, recopilación de buena parte de las canciones que grabara allá a principios de los ‘80 con el sello Orfeón.

En enero de 2000, Karina vuelve a encarnar en su vida el amor al que siempre cantó, y se casa con Miguel León, un agente inmobiliario del que se separará, poco más de un año después de la boda. Antes, tiene al menos el gozo de ser nombrada reina del carnaval de Málaga de 2001, para lo cual el pintor Antonio Montiel la retrata en un cuadro donde aparece con un vistoso disfraz de María Antonieta.

En 2003 participa en el reality-show de Telecinco “Vivo cantando” que, durante 7 semanas, reúne a siete artistas más de su generación: Juan Bau, Micky, Tony Ronald, Elsa Baeza, Braulio, Alma María (de los Tres Sudamericanos) y Helena Bianco (de Los Mismos). Este déja-vu de Pasaporte a Dublín tenía como premio la grabación de un disco con el sello Vale Music. Y como en el célebre concurso pre-eurovisivo 32 años antes, Karina es la ganadora. Su agradecimiento al público por el premio recibido fue particularmente emotivo. Sin embargo, Vale Music no cumplió todas las promesas, y el disco no tuvo promoción a nivel radiofónico.

Desde entonces hasta hoy, Karina ha frecuentado cada vez más los platós televisivos en programas de contenido más de corazón que musical. No obstante, sigue alternando actuaciones en vivo con ediciones de álbumes recopilatorios, algunos de ellos, con regrabaciones de sus éxitos de antes.

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